Calas de Menorca: guía completa
Menorca tiene más de cien calas en un perímetro que se recorre en coche en una mañana. No hay otra isla del Mediterráneo con esta concentración, y el motivo es geológico: la costa cambia de carácter según de qué lado del mar estés. Esta guía te sirve para entender qué calas hay, en qué se diferencian el norte y el sur, cuáles siguen vírgenes y cómo se llega a cada una, ya sea a pie, en coche o por mar. Lo escribo desde Es Canutells, donde tengo amarrado el llaüt, después de muchas temporadas recorriendo este litoral.
Qué son las calas de Menorca y por qué son únicas
Una cala es una entrante pequeña y resguardada, normalmente al final de un barranco que baja hasta el mar. En Menorca eso se repite decenas de veces porque el interior está surcado de barrancos, y cada uno desemboca en su propio rincón de arena o roca.
Lo que sorprende al que llega por primera vez es que la isla tiene dos costas que no se parecen en nada. En el sur dominan la arena blanca y fina y el agua turquesa, con pinares que bajan casi hasta la orilla. Son las calas de postal: Macarella, Mitjana, Turqueta. El fondo es claro, somero cerca de la orilla, y el color del agua viene de esa arena pálida vista a través de aguas tranquilas.
El norte es otro mundo. Aquí la roca es más antigua y ferruginosa, así que las calas tiran a tonos rojizos, ocres y oscuros. Pregonda parece marciana; Cala Pilar tiene arena roja; Presili, junto al faro de Favàritx, es de pizarra negra. El agua sigue siendo limpísima, pero el paisaje es agreste, batido por el viento, con menos pinos y más matorral bajo.
Norte y sur: dos costas, dos caracteres
La diferencia no es solo de color. Es de carácter, y tiene que ver con el viento.
El sur está más protegido de la tramuntana, el viento del norte que sopla con fuerza buena parte del año. Por eso sus calas suelen estar más resguardadas, el mar entra más calmo y la navegación es, en general, más cómoda. Es la costa donde tengo la base y donde paso la mayoría de las salidas.
El norte mira de frente a esa tramuntana. Cuando sopla, levanta mar y muchas calas del norte se vuelven incómodas o directamente inaccesibles por agua. A cambio, los días que el viento da tregua, el norte ofrece paisajes que no encontrarás en ningún otro sitio de la isla: bahías rojizas, islotes, faros aislados. Salgo de Es Canutells (sur) y, según el día, también navego hacia el norte; pero esa decisión la toma el mar, no el calendario. Si la tramuntana aprieta, nos quedamos en el sur y punto.
Para el visitante de tierra el reparto es parecido: las calas del sur suelen tener acceso algo más fácil y aguas mansas para la familia; las del norte exigen más caminata o mejor tiempo, y recompensan con soledad y paisaje.
Calas vírgenes y calas urbanizadas
No todas las calas son iguales de salvajes. Conviene distinguir antes de planear el día.
Las vírgenes no tienen edificación ni servicios: ni chiringuito, ni duchas, ni casi sombra. Llegas, te bañas y te vas con lo que trajiste. En el sur, Trebalúger, Escorxada, Fustam o Macarelleta entran en este grupo; en el norte, Pregonda, Cala Pilar, Cala Mica o las del Parc Natural como Presili y Tortuga. Muchas no tienen acceso para coches: o caminas un buen rato o llegas por mar.
Las urbanizadas o con núcleo turístico tienen aparcamiento, bares y a veces hamacas, pero también más gente. Cala Galdana, Son Bou, Cala en Bosc, Binibèquer o el propio Es Canutells son ejemplos. Algunas, como Galdana, funcionan de base para salir andando hacia las vírgenes vecinas.
Una pista rápida: cuanto más cuesta llegar por tierra, más limpia y tranquila suele estar la cala, y más sentido tiene plantearse el acceso por mar. Las que tienen parking grande a pie de arena son las que se llenan primero en agosto.
Cómo llegar a las calas
Hay tres maneras, y conviene combinarlas según el día y la cala.
A pie por el Camí de Cavalls. Es el sendero histórico que rodea toda la isla, 185 km divididos en 20 etapas, y pasa por encima de prácticamente todas las calas. Muchas vírgenes solo se alcanzan andando: Trebalúger son 1 a 1,5 horas desde el aparcamiento más cercano; Pregonda, unos 30 minutos sin sombra; Cala Pilar, 30 a 40 por monte. Lleva agua y calzado decente, porque buena parte es terreno pedregoso y al sol.
En coche. Las calas urbanizadas y algunas vírgenes tienen carretera y parking, pero ojo: en verano varios aparcamientos se llenan a media mañana y algunos accesos se cierran. El caso más conocido es Macarella, donde de junio a septiembre se pone barrera y hay que llegar en bus lanzadera con reserva.
Por mar. Desde el agua llegas sin caminata, sin parking y sin colas, y ves las calas como mejor se ven: la línea de acantilados, las cuevas, el color real del fondo. Nosotros salimos de Es Canutells en un llaüt menorquín de 9 metros, para grupos de hasta 7 personas, y armamos la ruta según el mar de ese día. Puedes ver cómo organizamos las rutas por la costa o reservar tu fecha. Eso sí: la ruta se adapta al viento y al estado del mar, así que no prometemos una cala concreta de antemano. Si el día no da para bajar al oeste o subir al norte, te lo digo antes de salir.
Espacios protegidos: navegar con cabeza
Buena parte del litoral de Menorca está protegido, y eso se nota en el agua.
La isla entera es Reserva de Biosfera de la UNESCO desde 1993, un reconocimiento al equilibrio entre el campo, la costa y la actividad humana. En el mar, eso se traduce en cuidados concretos.
En el norte hay una Reserva Marina que protege los fondos entre Cap Gros y Punta Negra, con limitaciones de pesca y de fondeo en algunos puntos. Y en el noreste está el Parc Natural de s'Albufera des Grau, corazón de la Reserva de Biosfera, que incluye la laguna, la Illa d'en Colom y calas como Presili, Tortuga o Cala Pudent. Ahí la normativa de aproximación y fondeo es más estricta, precisamente para que siga tan limpio.
El detalle que más importa en cualquier cala, protegida o no, es la posidonia: esa pradera de planta marina del fondo que mantiene el agua transparente y da vida al ecosistema. No es alga, es una planta, y anclar encima la destroza. Por eso fondeamos siempre sobre arena o en boya, nunca sobre posidonia. Es lo que manda la ley y es lo que hace que el agua siga así de clara para el que venga detrás.
Las imprescindibles, por zonas
No hay una lista única que valga para todos, pero sí calas que casi nadie se quiere perder. Las he repartido por costa para que te orientes.
En el sur están las más fotografiadas: Macarella y su hermana Macarelleta, Mitjana, Turqueta, Trebalúger. Si vas a centrar el viaje en esta costa, te interesa la guía de las calas del sur de Menorca, donde detallo zona por zona desde Ciutadella hasta Maó. Y si quieres comparar específicamente las mejores para recorrer navegando, tienes el artículo sobre las mejores calas del sur de Menorca en barco.
En el norte, las que dejan huella son Pregonda, Cavalleria, La Vall (Algaiarens) y, hacia Favàritx, Presili y Tortuga. Son más exigentes de alcanzar y más dependientes del viento, pero el paisaje compensa. Lo tienes todo desglosado en la guía de las calas del norte de Menorca.
Algunas de estas calas las cubrimos por mar con salida desde Es Canutells. Tienes información detallada de Cala Macarella, Cala Mitjana, Cala Trebalúger y Cala en Porter, todas con su ficha de cómo se llega navegando.
Consejos prácticos para visitarlas
Un puñado de cosas que conviene saber antes de plantarte en la arena.
La temporada. Las calas se disfrutan de mayo a octubre. Julio y agosto son los meses de más sol y más agua templada, pero también de más gente y más coches. Junio y septiembre suelen ser el punto dulce: buen tiempo, agua agradable y bastante menos saturación.
Los accesos de verano. En Macarella hay barrera y bus lanzadera de junio a septiembre; otros aparcamientos del sur se llenan temprano. Si vas en coche en temporada alta, madruga o ten un plan B. Por mar te ahorras el problema de raíz.
Sombra y servicios. Las calas vírgenes no tienen ni bar ni sombrillas ni casi pinar en algunos casos. Lleva agua, comida, gorra y crema, y no cuentes con encontrar nada al llegar. En el llaüt, en cambio, vas con toldo, nevera con hielo y agua a bordo, que para una jornada larga se agradece.
El viento manda. Antes de elegir cala, mira de dónde sopla. Con tramuntana, el norte se complica y el sur se vuelve la apuesta segura. Es la misma lógica con la que decidimos la ruta cada mañana.
Respeta el fondo. No ancles sobre posidonia, no te lleves nada del entorno protegido y deja la cala como la encontraste. Es lo que mantiene a Menorca siendo Menorca.
Si quieres verlas como mejor se ven, desde el agua y sin caminatas, echa un vistazo a nuestras rutas y dime tu fecha. Montamos la salida según el mar de ese día.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas calas tiene Menorca?
Más de cien repartidas por toda la costa, entre playas amplias, calas de arena recogidas y entrantes de roca. Buena parte siguen vírgenes, sin urbanizar ni servicios.
¿Son mejores las calas del norte o las del sur?
Depende de lo que busques. El sur tiene arena blanca, agua turquesa y aguas más mansas; el norte, paisajes rojizos y agrestes, más soledad y más dependencia del viento. Muchos visitantes combinan las dos costas.
¿Cuáles son las calas vírgenes de Menorca?
En el sur, Trebalúger, Escorxada, Fustam o Macarelleta; en el norte, Pregonda, Cala Pilar, Cala Mica, Presili o Tortuga, entre otras. Casi todas se alcanzan solo a pie por el Camí de Cavalls o por mar, y no tienen servicios.
¿Cómo se llega a las calas más escondidas?
Andando por el Camí de Cavalls, que rodea la isla y pasa por encima de casi todas, o por mar. Las que no tienen acceso rodado son justo las que más sentido tienen visitar en barco, porque te ahorras la caminata al sol.
¿Cuándo es la mejor época para visitar las calas?
De mayo a octubre. Julio y agosto son los más cálidos pero los más concurridos; junio y septiembre ofrecen buen tiempo con menos gente. Nosotros navegamos del 15 de mayo al 15 de octubre.
¿Se puede ir a Cala Macarella en coche en verano?
De junio a septiembre el acceso en coche está restringido con barrera. En esos meses se llega en bus lanzadera con reserva, andando por el Camí de Cavalls o por mar.
Conoce las calas desde el agua
Si quieres ver las calas de Menorca como mejor se ven, sin parking ni caminatas, dime tu fecha y montamos la salida según el mar de ese día.
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